¿Qué información legal contiene un programa de trabajo?

Hay tres documentos fundamentales en una obra de construcción a la hora de analizar reclamos: el contrato, el presupuesto y el programa de trabajo. Con ellos se cubre el alcance, el costo y el tiempo que son la fuentes de la mayoría de las desavenencias en una obra junto con la calidad.

El programa de trabajo a simple vista es un grupo de rayas distribuidas en el tiempo que ofrecen una secuencia tentativa de las actividades de construcción, así como la duración de cada una. Pero eso es solamente lo que percibe el ojo no entrenado para evaluarlo. Es por ello que en los procesos arbitrales de la industria de la construcción, es necesario hacer un análisis especializado del mismo, utilizando idealmente el archivo electrónico que lo originó.

Es común que en los arbitrajes de construcción sea necesario hacer un análisis forense del programa de trabajo para tener la visión adecuada de las implicaciones sobre el mismo de los eventos que motivan de la demanda y de esta forma evaluar el impacto real que pudo haber sufrido el desarrollo de la obra con relación a lo originalmente previsto. 

Para el análisis sea efectivo, lo primero que debe contener un programa es la Línea Base, que no es otra cosa que la versión contractual del programa. Esta Línea es en realidad todas las barras originales del programa contractual congeladas, ya que durante la obra las barras programadas se van movilizando en la medida que se realizan los cortes al programa. La barras de la línea base se mantienen inalterables durante el proyecto y es contra ellas que se comparan las desviaciones. 

Otro aspecto de gran relevancia en el análisis son los tipos que hay entre las actividades, los mismos determinan como se va sucediendo la secuencia de actividades en función de los comienzos y finales de cada una. De acuerdo con las mejores prácticas debe haber un mínimo de noventa y cinco por ciento de vínculos que deben ser del tipo final-comienzo. Respetar esta norma es reflejo de un programa bien hecho que permite reflejar de una mejor manera lo que va sucediendo en la obra.

En función de los vínculos entre las actividades emerge la Holgura, que representa la cantidad de tiempo que se puede retrasar una actividad particular sin que se retrase el proyecto. Por definición, la Ruta Crítica es la secuencia de actividades que determinan la duración del proyecto, por lo cual la holgura de ellas es cero. Todas las demás actividades poseen distintos grados de holguras pudiendo sufrir un determinado retraso (menor que su holgura) sin que retrasen el proyecto. Quien se abroga esa holgura, es un tema de extensísimas discusiones entre propietario y contratista. Es indispensable que el programa esté bien hecho para que las holgura funciones correctamente.

Finalmente, los recursos asignados al programa son un aspecto fundamental en la determinación de un posible aumento de costos como parte de una reclamación. Nuevamente, las mejores prácticas indican que un programa debe tener cargados los recursos de mano de obra y equipos, requeridos para desarrollar cada actividad. Los contratos de obra deberían exigir que el programa de trabajo cumpla con los requisitos mínimos estándares de calidad, de manera que los mismos sean realmente útiles a la hora de discernir las consecuencias de los hechos acaecidos.

Un programa ofrece gran cantidad de valiosa información durante un proceso de arbitraje, al ser un documento contractual es una referencia fundamental en el proceso y en la determinación de la validez de los argumentos esgrimidos.

Publicado en: Revista MARC

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